../images/Emo165.gif Soledad Fandino../images/Emo165.gif
-------------------------------------------------------------------------------- Soledad Fandiño Soledad Fandiño “Hoy, por primera vez, creo en el amor para toda la vida” A los 26 años disfruta del éxito de Por amor a vos –la tira donde cada noche la ven cerca de tres millones de espectadores– y de un excelente momento personal. En pareja desde hace dos meses con Nicolás Cabré, la actriz de Chekka Buenos Aires afirma que odia los gimnasios y les escapa a las dietas, que nunca perdonaría una traición y que ya no está tan segura de esperar hasta los 30 para convivir, dar el “sí” y tener hijos. No quiere hablar de él. “Entendeme. Forma parte de mi privacidad, y yo a mi privacidad la protejo como una leona”, explica detrás de su mirada celeste cielo, a la fecha –quizá por el clima húmedo, la luna del domingo a la noche o un capricho hormonal– medio verdosos. “En serio. Prefiero obviar una cuestión tan personal”, continúa el tema de inicio. “Escribí, si te sirve, que es luminoso, amplio, descontracturado, lindo”, ilustra diplomática frente a la obstinación del periodista. “Lo vengo disfrutando mucho, como se disfruta lo nuevo”, agregará pícara. “En serio, no quiero hablar de él. Por favor”, intenta cerrar el tema con esa clase de caída de párpados que suena a ruego y que un caballero no debe dejar pasar. Soledad Fandiño (26; porteña, del 7 de abril de 1982, novia durante un par de años del humorista Pablo Granados) no quiere hablar del departamento al que acaba de mudarse, y habrá que respetarla... Ah, ¿de Nicolás Cabré? Del actor de 28 años, tampoco. –Yo sólo puedo comentarte cosas de mí, y hasta ahí –insiste–. Porque no me gusta meterme en la vida de terceros y porque ya genero bastante exposición saliendo al aire de lunes a viernes. Dejá que me guarde algo. A propósito, y como sé que te morís de ganas de consultarme sobre la comedia Por amor a vos, de Canal 13, haré un esfuerzo titánico y te responderé. No voy a dejar que te sientas requetemal recibiendo tantas negativas (risas). –Muy macanuda. Aceptamos. ¿Resulta complicado preservar el bajo perfil de una relación cuando noche a noche, desde las 21.15, alrededor de tres millones de espectadores ven en la pantalla chica a Jazmín –su rol– y a León –el de Cabré– conversando, besándose, discutiendo, abrazándose, mimándose? –Arrancaste a full, eh. Okey, acepto yo también. Te contesto que no resulta complicado. –¿Ni siquiera cuando tal relación, al tratarse de dos individuos conocidos que vienen de mantener otros noviazgos, puede generar especulaciones mediáticas, rumores, tapas? –Ja ja (imposta). –Déle. Pórtese bien con este modesto periodista. –Poné que ni siquiera me resulta complicado. ¿Y sabés por qué? Porque yo, si leo, son libros de autoayuda, no revistas; si veo tele, son películas, no programas de chimentos; y si escucho, son compactos, no rumores radiales. Existe una gran diferencia entre lo íntimo y lo que sale a la calle. Cuido mi vida y la de quien me acompaña. Soy muy respetuosa de la relación, y pretendo preservarla. ¿Me porté bien? –La verdad, excelente. Merece un descanso, algunas preguntas más sencillas, del estilo, ¿supone que marcará una bisagra en su carrera la tira de Pol-ka en la que brilla? –Cada apuesta marcó un momento importante. Super M 20/02, Rebelde way, No hay 2 sin 3; Juanita, la soltera; Son de Fierro, bailé en ShowMatch. Sé capitalizar las distintas experiencias de mi carrera. Si pretendo probar en cine y en teatro, evolucionar en la profesión, debo enfocar justito ahí. –Sensata frase. La consultamos porque, salvo la aparición en Bailando por un sueño, ahora goza del mayor rating de su joven historia. –Cierto. Igual, no varía la respuesta. Yo no me fijo en el rating. Jamás me vas a sorprender averiguándolo. Saliendo a la calle, podés saber si un ciclo en el que participás mide mucho. La gente te mira, los chicos te llaman por el nombre de ficción. Me ocurre en el supermercado. Eso se acrecentaría si tomara colectivos o subtes, como lo hacía antes de comprarme el auto. Para el caso, me nombraste a ShowMatch. No sabía bailar. Aprendí gracias a la coach Jimena Olivari. Me maravilló. Pretendo tomar clases. También de canto. Y no mandes caras raras, que entonando me las rebusco, che. –¿Le ha cantado a Cabré? –Ja ja (imposta).